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Cómo memorizar rápido: técnicas de estudio que funcionan y las que no

Última revisión:

En resumen

  • No existe una forma de memorizar al instante y sin esfuerzo: lo que se retiene depende de cómo estudias. Una revisión de 2013 sobre diez técnicas de estudio dio una utilidad alta a dos: ponerte a prueba tú mismo y repasar a intervalos en lugar de todo de golpe.
  • Releer y subrayar, que son las técnicas más usadas, tuvieron una utilidad baja. Mezclar temas y explicarte la materia a ti mismo tuvieron una utilidad moderada, y estudiar la noche antes puede servir para un examen inmediato, pero se olvida antes.
  • Dormir después de estudiar, evitar el móvil mientras estudias y controlar la ansiedad ante el examen ayudan, aunque parte de esa evidencia es de observación. Para estudiar no hay un suplemento recomendado en las fuentes que hemos revisado, y la «memoria fotográfica» como un registro perfecto no está demostrada.
  • Olvidar la materia que no has repasado es normal. Si en cambio los olvidos son nuevos, frecuentes o afectan a tu vida diaria, o duran semanas, consulta a tu médico.
En esta página
  1. Qué técnicas de estudio tienen más respaldo
  2. Plan de repaso de ejemplo
  3. Lo que da menos resultado
  4. Sueño, móvil, ejercicio y estrés
  5. ¿Existe la memoria fotográfica?
  6. ¿Y las pastillas para memorizar?
  7. Cuándo olvidar es motivo para consultar al médico
  8. Preguntas frecuentes

No existe una forma de memorizar al instante y sin esfuerzo. Lo que sí hay son maneras de estudiar que hacen que lo aprendido dure más con el mismo tiempo, y otras muy populares que dan sensación de avanzar sin conseguirlo. Aquí tienes lo que dicen las revisiones de psicología del aprendizaje, un plan de repaso de ejemplo, el papel del sueño, el móvil y los nervios, y cuándo olvidar es motivo para consultar a un médico. Si buscas trucos para recordar listas o números, mira mnemotecnia; aquí tratamos cómo estudiar.

Qué técnicas de estudio tienen más respaldo

En 2013, Dunlosky y colaboradores revisaron diez técnicas de estudio muy usadas y las puntuaron según si sus beneficios se repiten con distintas personas, materias y pruebas. El resultado es útil precisamente porque desmiente lo que la mayoría hace por costumbre:

Utilidad de diez técnicas de estudio según la revisión de Dunlosky y colaboradores (2013)
TécnicaUtilidadPor qué, según la revisión
Ponerte a prueba (práctica de pruebas)AltaBeneficia a personas de distintas edades y capacidades y mejora el rendimiento en muchos tipos de tarea
Repaso distribuido en el tiempoAltaMismo motivo: sus beneficios se repiten en muchas condiciones
Preguntarte el porqué (interrogación elaborativa)ModeradaPrometedora, pero con evidencia limitada en contextos reales de estudio
Explicarte la materia a ti mismo (autoexplicación)ModeradaIgual: falta evaluarla bien en contextos educativos
Mezclar temas o tipos de problema (práctica intercalada)ModeradaSus beneficios apenas se habían empezado a explorar de forma sistemática
ResumirBajaAyuda a algunas personas en algunas tareas, en condiciones limitadas
Usar imágenes para aprender textosBajaMismo problema: beneficios en condiciones limitadas
Palabra clave (mnemotecnia)BajaDifícil de aplicar en algunos contextos y útil solo con un número limitado de materiales y plazos cortos
SubrayarBajaMucha gente lo hace, pero no mejora el rendimiento de forma constante
ReleerBajaIgual que subrayar; los autores proponen en su lugar la práctica de pruebas

Los propios autores matizan que las técnicas de utilidad moderada no están descartadas: solo falta más evidencia. Estas son las que más importan.

Ponerte a prueba: cerrar el libro y recordar

Intentar recordar lo estudiado, sin mirar, no solo mide lo que sabes: fortalece el recuerdo. En el experimento de Roediger y Karpicke (2006), estudiantes leyeron textos y después los volvieron a leer o se examinaron de memoria. Con un examen final a los 5 minutos, releer rindió más. Pero a los 2 días y a la semana, quienes se habían puesto a prueba recordaban bastante más, aunque releer les había hecho sentirse más seguros. Esa seguridad engañosa es el gran problema de releer: te sientes familiarizado con el texto sin saber si puedes recuperarlo.

Un metaanálisis de 2021 con 222 estudios en aulas y 48.478 estudiantes confirmó que hacer pruebas mejora el rendimiento de forma moderada (g = 0,50, un efecto medio). En la práctica: cierra los apuntes, escribe o di en voz alta lo que recuerdas, y luego comprueba qué te ha faltado. Las tarjetas, las preguntas de exámenes anteriores o explicar el tema a alguien hacen lo mismo.

Repasar espaciado: mejor varias veces que de golpe

Repartir el estudio en varias sesiones retiene más que concentrarlo en una, algo que ya observó Ebbinghaus en el siglo XIX al medir la curva del olvido. Un metaanálisis de 2006 (317 experimentos) encontró que el mejor intervalo entre sesiones depende de cuánto tiempo quieras conservar lo aprendido: cuanto más largo el plazo, más conviene separar los repasos.

El estudio más detallado, de 2008, enseñó datos a más de 1.350 personas y probó repasos con distintas separaciones y exámenes hasta un año después. Medido como proporción del tiempo que faltaba para el examen, el intervalo ideal bajó de alrededor del 20 al 40 % con un examen a una semana a un 5 al 10 % con un examen a un año. Es decir, si falta una semana, repasar a los uno o tres días aproximadamente; si falta un año, intervalos de unos 18 a 36 días. Son datos de hechos sueltos aprendidos en laboratorio: sirven de orientación, no de fórmula para un temario.

Mezclar, explicar y agrupar

  • Mezclar (práctica intercalada). Alternar tipos de problemas o conceptos en lugar de estudiar uno hasta el final tuvo un efecto moderado en un metaanálisis de 2019 (59 estudios; g = 0,42), sobre todo con materiales visuales y problemas de matemáticas. Pero con listas de palabras, como vocabulario, fue mejor estudiar por bloques, y con textos expositivos los resultados fueron ambiguos.
  • Explicar y relacionar. Preguntarte por qué algo es cierto y explicarte los pasos con tus palabras obliga a conectar la materia con lo que ya sabes. Tienen una utilidad moderada, no baja.
  • Agrupar en bloques con sentido. La memoria de trabajo retiene pocos elementos a la vez, unos cuatro «trozos» según una revisión de 2001, y agrupar datos en unidades con significado permite manejar más cantidad. Lo explicamos en memoria de trabajo.

Plan de repaso de ejemplo

Esta tabla es una ilustración, no un protocolo validado: nadie ha comprobado que estos días concretos sean los ideales. Usa el principio (repasos separados, cada vez más espaciados, siempre recordando antes de mirar) y adáptalo al tiempo que te quede. Piensa en un tema que debes dominar en unas tres semanas:

Ejemplo de calendario de repaso para un tema (ilustrativo, no validado)
CuándoQué hacesIdea de fondo
Día 0Estudias el tema entendiéndolo y haces un primer recuerdo sin apuntes: escribes lo que sabes y marcas lo que faltaPonerte a prueba desde el primer día
Día 1Primer repaso: recuerdas sin mirar, compruebas y corriges los fallosUn repaso corto cuando empieza a olvidarse
Día 3Segundo repaso, mezclando con preguntas de otros temasRepasos más espaciados e intercalados
Día 7Tercer repaso, solo con lo que te cuesta; explícalo en voz alta como si se lo contaras a alguienExplicar y concentrarte en lo débil
Día 14Cuarto repaso, con preguntas de examen o tarjetasIntervalo mayor cuanto más lejos está el examen
Días previos al examenUn último recuerdo general y una noche de sueño normalEl sueño ayuda a consolidar

Si te queda menos tiempo, acorta los intervalos pero mantén el orden: primero recordar, luego comprobar. Si eres opositor y tienes meses por delante, los intervalos pueden alargarse a semanas.

Lo que da menos resultado

  • Releer y subrayar. Son las técnicas que más usa la gente y de las que la revisión de 2013 tiene peor opinión (utilidad baja). Sirven para una primera lectura, no como método de memorización.
  • Estudiar todo de golpe. Puede bastar para un examen inmediato (en el estudio de Roediger y Karpicke, releer rindió más a los 5 minutos), pero la revisión de 2013 dio una utilidad alta al repaso distribuido, y a los 2 días y a la semana lo que se había estudiado solo releyendo se recordaba peor.
  • Las mnemotecnias como único método. La palabra clave tuvo una utilidad baja para estudiar. Los trucos de mnemotecnia son útiles para listas, series y datos concretos, no para comprender y retener un temario.
  • Los «ejercicios de memoria» genéricos. Mejoran la tarea que se practica, pero no está demostrado que mejoren la memoria en general: ejercicios de memoria.

Sueño, móvil, ejercicio y estrés

No todo ocurre en la mesa de estudio. Estos factores tienen evidencia de calidad distinta:

Factores que influyen en lo que retienes, y qué tan firme es la evidencia
FactorQué encontraron los estudiosLímites
Dormir después de estudiarSegún una revisión de 2010, el sueño optimiza la consolidación de lo aprendido, y un experimento con resonancia de 2007 vio que una noche sin dormir reducía la actividad del hipocampo al fijar recuerdos nuevos y empeoraba la retención posteriorUna revisión sistemática española de 2020 (30 estudios) y un metaanálisis de 2026 (59 artículos y 163.357 participantes; correlación de 0,17 entre la calidad del sueño y el rendimiento) asocian dormir peor a un menor rendimiento académico, pero son estudios de observación y el efecto es modesto
Móvil a la vistaUn metaanálisis de 2023 (22 estudios) encontró un efecto negativo global del uso y de la mera presencia del móvil sobre el rendimiento cognitivo (agrupó los efectos en memoria, atención y rendimiento cognitivo general)No todos los ámbitos se afectan por igual, los estudios varían mucho entre sí y los autores piden más investigación
Ejercicio aeróbicoUn metaanálisis de 2013 vio que una sesión puntual de ejercicio se asoció a mejor memoria a largo plazo (diferencia media estandarizada de 0,52; 20 estudios), mientras que el ejercicio mantenido durante meses no mejoró la memoria a largo plazo de forma significativaSegún los autores, el efecto de una sesión depende del momento en que se hace respecto al aprendizaje; no sustituye al repaso
Estrés y ansiedad ante el examenUn metaanálisis de 2017 (113 estudios, 6.216 participantes) vio que el estrés justo antes o durante el aprendizaje empeoraba la memoria, salvo en casos concretos, y también el estrés justo antes o durante el recuerdo. Una revisión de 2018 (238 estudios) relacionó la ansiedad ante los exámenes con peores resultadosEn el metaanálisis de 2017 el efecto cambió según las circunstancias (en algunas condiciones el estrés posterior al aprendizaje mejoró la memoria). La relación con la ansiedad ante los exámenes fue de pequeña a moderada

En la práctica: duerme las horas habituales las noches de estudio (sobre el sueño, mira sueño y memoria), deja el móvil fuera de la mesa, muévete si te ayuda a despejarte y, si los nervios te bloquean, trabaja la respuesta al estrés antes del examen: mira pérdida de memoria por estrés y bloqueo mental. Si te cuesta mantener la atención, lee pérdida de memoria y concentración.

¿Existe la memoria fotográfica?

Según el Diccionario médico de la Clínica Universidad de Navarra, lo que se llama «memoria fotográfica» se corresponde con la imagen eidética: una imagen mental muy viva que la persona sigue «viendo» durante segundos o minutos tras desaparecer el estímulo. La describe como poco frecuente: entre el 2 y el 10 % de los niños y casi inexistente en adultos. Y no es una fotografía: está incompleta, puede incluir detalles inventados y se deforma por las expectativas, como cualquier recuerdo. Por eso no conviene plantearte como meta recordar una página entera de un vistazo: ni siquiera quienes tienen imágenes eidéticas obtienen un registro perfecto.

¿Y las pastillas para memorizar?

Para memorizar más rápido o estudiar mejor no hay un suplemento recomendado en las fuentes que hemos revisado. La OMS (2026) recomienda no tomar suplementos de vitaminas B y E, omega-3 ni multivitamínicos o minerales para reducir el riesgo de deterioro cognitivo o demencia, en ausencia de una deficiencia diagnosticada. Es una directriz sobre la demencia en adultos, no sobre exámenes, pero marca una pauta prudente. Qué dicen las fuentes de cada producto lo explicamos en nootrópicos y en pastillas y vitaminas para la memoria. Si tomas algo, habla antes con tu médico o farmacéutico.

Cuándo olvidar es motivo para consultar al médico

Olvidar lo que no has repasado es lo esperable: forma parte de cómo funciona la memoria, y por eso se repasa. Es distinto olvidar cosas que antes recordabas con facilidad. Según el NIA, conviene consultar con un médico si los problemas de memoria interfieren en la vida diaria, por ejemplo si haces las mismas preguntas una y otra vez, te pierdes en lugares conocidos, no puedes seguir instrucciones o te confundes con el tiempo, las personas y los lugares. Los períodos de estrés y las emociones negativas también pueden hacer que te sientas olvidadizo, y suele pasar cuando mejoran; pero el NIA aconseja hablar con el médico si los problemas continúan después de algunas semanas.

Tienes pautas para distinguir lo normal de lo preocupante en olvidos normales o demencia y en cuándo consultar al médico. Y no hace falta esperar a tener «mala memoria»: si no puedes concentrarte durante semanas, duermes mal o estás muy angustiado antes de un examen, también es motivo para pedir cita.

Llama al 112 si la confusión o la desorientación aparecen de repente y de forma distinta a lo habitual, sobre todo si se acompañan de dolor de cabeza intenso, dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, fiebre o convulsiones.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la forma más rápida de memorizar?

No hay una forma instantánea, pero sí maneras de aprender más con el mismo tiempo. Las técnicas con mayor respaldo son ponerte a prueba sin mirar los apuntes y repasar a intervalos en lugar de hacerlo todo de golpe: una revisión de 2013 les dio una utilidad alta, y baja a releer y subrayar. Prestar atención sin el móvil delante y dormir después de estudiar también ayudan.

¿Cuántas veces hay que repasar para no olvidar?

No hay un número válido para todos: depende de cuándo necesites recordarlo. En un experimento con más de 1.350 personas que aprendieron datos sueltos, el intervalo ideal entre repasos fue de aproximadamente el 20 al 40 % del tiempo hasta el examen si faltaba una semana, y del 5 al 10 % si faltaba un año. Por eso la pauta de la tabla de esta página (días 0, 1, 3, 7 y 14) es solo un ejemplo para organizarte, no un protocolo validado.

¿Sirve estudiar todo la noche antes del examen?

Puede servir para un examen inmediato, pero lo aprendido se olvida antes. En el estudio de Roediger y Karpicke (2006), releer rindió más que ponerse a prueba cuando el examen era a los 5 minutos, pero a los 2 días y a la semana ocurrió lo contrario. Además, una noche sin dormir empeoró en un experimento la capacidad de fijar recuerdos nuevos, así que quitar horas de sueño para estudiar suele salir caro.

¿Es mejor releer los apuntes o hacerme preguntas?

Hacerte preguntas. La revisión de Dunlosky y colaboradores (2013) dio una utilidad alta a la práctica de pruebas y baja a la relectura, y un metaanálisis de 2021 con 222 estudios en aulas y 48.478 estudiantes encontró que hacer pruebas mejora el rendimiento de forma moderada (g = 0,50). Releer da sensación de dominio, pero esa sensación engaña: en el estudio de 2006, quienes releían estaban más seguros de recordar y recordaron menos a medio plazo.

¿Existe la memoria fotográfica?

No como se imagina, una cámara que lo registra todo para siempre. El Diccionario médico de la Clínica Universidad de Navarra describe la imagen eidética como una imagen mental muy viva que dura segundos o minutos, que no es una fotografía (está incompleta y puede distorsionarse) y que aparece en el 2 al 10 % de los niños y casi nunca en adultos.

¿Hay pastillas o suplementos para memorizar más rápido?

No hay un suplemento recomendado para ello en las fuentes que hemos revisado. La OMS (2026) recomienda no tomar vitaminas B y E, omega-3 ni multivitamínicos para reducir el riesgo de deterioro cognitivo o demencia si no hay una deficiencia diagnosticada. Es una directriz sobre la demencia, no sobre los exámenes, y en esta web revisamos qué dicen las fuentes sobre cada producto en las páginas de nootrópicos y de pastillas y vitaminas para la memoria.

Fuentes

  1. Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest. Dunlosky y colaboradores, 2013. En inglés. Diez técnicas de estudio valoradas. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26173288/
  2. Test-enhanced learning: taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science. Roediger y Karpicke, 2006. En inglés. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16507066/
  3. Testing (quizzing) boosts classroom learning: A systematic and meta-analytic review. Psychological Bulletin. Yang y colaboradores, 2021. En inglés. 222 estudios con 48.478 estudiantes. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33683913/
  4. Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin. Cepeda y colaboradores, 2006. En inglés. 317 experimentos. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16719566/
  5. Spacing effects in learning: a temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science. Cepeda y colaboradores, 2008. En inglés. Más de 1.350 personas. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19076480/
  6. Similarity matters: A meta-analysis of interleaved learning and its moderators. Psychological Bulletin. Brunmair y Richter, 2019. En inglés. 59 estudios. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31556629/
  7. The magical number 4 in short-term memory: a reconsideration of mental storage capacity. Behavioral and Brain Sciences. Cowan, 2001. En inglés. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11515286/
  8. The memory function of sleep. Nature Reviews Neuroscience. Diekelmann y Born, 2010. En inglés. Revisión. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20046194/
  9. A deficit in the ability to form new human memories without sleep. Nature Neuroscience. Yoo y colaboradores, 2007. En inglés. Experimento con resonancia magnética. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17293859/
  10. Sueño y rendimiento académico en estudiantes universitarios: revisión sistemática. Revista de Neurología. Suardiaz-Muro y colaboradores, 2020. 30 estudios. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32627159/
  11. The Effect of Sleep Quality on Academic Performance: A Systematic Review and Meta-Analysis Study. Behavioral Sciences. Zhou y colaboradores, 2026. En inglés. 59 artículos con 163.357 participantes. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42193513/
  12. Does the Brain Drain Effect Really Exist? A Meta-Analysis. Behavioral Sciences. Böttger y colaboradores, 2023. En inglés. 22 estudios. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37754029/
  13. The effects of cardiovascular exercise on human memory: a review with meta-analysis. Neuroscience and Biobehavioral Reviews. Roig y colaboradores, 2013. En inglés. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23806438/
  14. The effects of acute stress on episodic memory: A meta-analysis and integrative review. Psychological Bulletin. Shields y colaboradores, 2017. En inglés. 113 estudios con 6.216 participantes. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28368148/
  15. Test anxiety effects, predictors, and correlates: A 30-year meta-analytic review. Journal of Affective Disorders. von der Embse y colaboradores, 2018. En inglés. 238 estudios. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29156362/
  16. Imagen eidética. Diccionario médico, Clínica Universidad de Navarra. Consultado el 16 de octubre de 2026. https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/imagen-eidetica
  17. Nuevas directrices de la OMS: hasta un 45 % del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse. Organización Mundial de la Salud (OMS). 15 de julio de 2026. Sobre suplementos, solo lo que dice la nota de prensa. https://www.who.int/es/news/item/15-07-2026-new-who-guidelines--up-to-45--of-dementia-risk-could-be-prevented-or-delayed
  18. Memoria, olvido y envejecimiento. Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), EE. UU. Consultado el 16 de octubre de 2026. https://www.nia.nih.gov/espanol/memoria/memoria-olvido-envejecimiento