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Memoria de trabajo: qué es, cómo funciona y si se puede entrenar

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En resumen

  • La memoria de trabajo es el sistema del cerebro que mantiene durante unos segundos la información que estás usando y te permite manejarla: hacer una cuenta mental, seguir una conversación o recordar unas indicaciones mientras las aplicas. Se diferencia de la memoria a corto plazo en que no solo guarda, también manipula.
  • Tiene muy poca capacidad: Miller la situó en 1956 en unos siete elementos y Cowan, en 2001, en unos cuatro «bloques» de información. Disminuye de forma gradual desde la adultez joven, y las distracciones y las interrupciones afectan más a las personas mayores.
  • Falla antes y más de lo habitual en el deterioro cognitivo leve y en el Alzheimer inicial, pero un fallo aislado no es un diagnóstico. Los metaanálisis de entrenamiento coinciden en que se mejora lo que se practica, sin pruebas sólidas de que ese beneficio se traslade a la vida diaria o proteja frente a la demencia.
  • Reducir las distracciones, hacer una cosa cada vez, apuntar lo importante, dormir bien y manejar el estrés ayudan en el día a día. Si tus despistes son un cambio claro respecto a cómo eras o interfieren en tu vida diaria, consulta a tu médico.
En esta página
  1. Qué es la memoria de trabajo y en qué se diferencia de la memoria a corto plazo
  2. El modelo de Baddeley y Hitch
  3. Cuánta información cabe: de siete a cuatro
  4. Cómo cambia con la edad
  5. Qué pasa en el deterioro cognitivo leve y en el Alzheimer
  6. Cómo se evalúa
  7. ¿Se puede entrenar la memoria de trabajo?
  8. Consejos para sacarle partido en el día a día
  9. Cuándo consultar al médico
  10. Preguntas frecuentes

La memoria de trabajo es el sistema del cerebro que mantiene activa durante unos segundos la información que estás usando y te permite manejarla: hacer una cuenta mental, seguir lo que te dicen mientras preparas la respuesta o recordar unas indicaciones mientras las aplicas. No guarda recuerdos para el futuro, es la «mesa de trabajo» de la mente. Aquí tienes cómo se explica su funcionamiento, qué cambia con la edad, el deterioro cognitivo leve y el Alzheimer, y qué dicen los estudios sobre si se puede entrenar.

Qué es la memoria de trabajo y en qué se diferencia de la memoria a corto plazo

Una revisión de 2018 en Frontiers in Psychology resume la idea así: la memoria de trabajo se parece a la memoria a corto plazo, pero añade la manipulación de la información. La memoria a corto plazo retiene de forma temporal una cantidad pequeña de datos, como una serie de números sin sentido. La memoria de trabajo los retiene y además hace algo con ellos.

Memoria a corto plazo, memoria de trabajo y memoria a largo plazo
TipoQué haceEjemplo
Memoria a corto plazoRetiene poca información durante poco tiempoRepetir un código que acaban de dictarte
Memoria de trabajoRetiene y manipula la información que necesitas ahora, con ayuda de la atenciónSumar mentalmente 38 y 17, o decir el código al revés
Memoria a largo plazoGuarda información durante meses o añosTu dirección, el nombre de un amigo de la infancia

En el lenguaje de todos los días, y en otras páginas de esta web como qué es la memoria o la pérdida de memoria a corto plazo, se usan a menudo como sinónimos. Entre los investigadores también hay debate: según Cowan, la memoria de trabajo puede entenderse como la parte de la memoria a largo plazo que está activada y a la que estás prestando atención en ese momento.

El modelo de Baddeley y Hitch

El modelo más citado lo propusieron Alan Baddeley y Graham Hitch en 1974 y propone que la memoria de trabajo no es una caja única, sino un sistema con varias piezas. En el año 2000 Baddeley añadió una cuarta.

Componentes del modelo de memoria de trabajo de Baddeley y Hitch
ComponenteFunciónEjemplo en la vida diaria
Ejecutivo centralControla la atención: elige qué mantener, reparte la atención entre tareas y coordina los demás componentes. No almacena: es un «controlador»Cambiar de una tarea a otra, ignorar el ruido para seguir una conversación
Bucle fonológicoMantiene información verbal, como palabras o números, repitiéndola mentalmenteRepetirte un teléfono hasta que lo marcas
Agenda visoespacialMantiene imágenes y posiciones en el espacioImaginar cómo cabe un mueble en una habitación
Buffer episódicoUne información de los otros sistemas y de la memoria a largo plazo en una representación únicaEntender una frase compleja mientras recuerdas de quién hablan

Según la revisión de Kirova y colaboradores (2015), el ejecutivo central no es un sistema de memoria, sino un controlador de la atención. Las revisiones sitúan la memoria de trabajo en una red del cerebro que incluye las regiones frontales y parietales, en especial la corteza prefrontal dorsolateral.

Cuánta información cabe: de siete a cuatro

En 1956, George Miller sugirió que podemos retener unos siete elementos (más o menos dos). El propio Cowan, en una revisión de 2001 en Behavioral and Brain Sciences, explica que Miller dio esa cifra como una estimación aproximada y no como un límite exacto. Tras revisar muchos experimentos, Cowan concluyó que, cuando no es posible agrupar los elementos en unidades mayores, el límite real está entre tres y cinco bloques, con una media de unos cuatro.

La clave es el «bloque» (chunk): una unidad con sentido que el cerebro trata como un todo. Las letras «S, O, L, A, R» son cinco datos sueltos, pero «SOLAR» es un solo bloque. Por eso el teléfono 612 345 678 se retiene mejor como tres grupos de tres cifras que como nueve números sueltos, un recurso que verás en mnemotecnia.

Cómo cambia con la edad

La memoria de trabajo es una de las capacidades que más se resiente con los años. En un estudio de Park y colaboradores con 345 adultos de distintas edades, el rendimiento en las tareas que exigen más procesamiento, entre ellas la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y la memoria a largo plazo, descendía de forma continua y regular desde los 20 años, mientras que el conocimiento verbal aumentaba a lo largo de la vida.

Dos hallazgos ayudan a entender lo que notas en el día a día:

  • Se manejan menos elementos a la vez. En un estudio recogido en la revisión de Kirova, las personas mayores no podían mantener más de unos cuatro elementos en una tarea de memoria, mientras que las más jóvenes mantenían cinco o más.
  • Las distracciones y las interrupciones pesan más. En un experimento con electroencefalograma, tanto un estímulo que había que ignorar (distracción) como uno que exigía atención (interrupción) empeoraron la precisión de las personas mayores más que la de las jóvenes, y la interrupción fue lo que más las afectó.

Por eso es habitual que con la edad cueste más seguir varias cosas a la vez o retomar lo que hacías tras una interrupción. El NIA recuerda que algunos cambios, como tardar más en aprender algo nuevo, suelen ser olvidos leves y normales, y que son más preocupantes los problemas que interfieren en la vida diaria.

Qué pasa en el deterioro cognitivo leve y en el Alzheimer

Según la revisión de Kirova (2015), las personas con deterioro cognitivo leve rinden peor que sus iguales sin deterioro en memoria de trabajo, función ejecutiva y atención. Esas dificultades son más marcadas que las del envejecimiento normal, aunque todavía no impiden hacer las actividades de la vida diaria. Algunos estudios indican que los fallos en tareas de atención dividida o de manipulación mental pueden anticipar la evolución hacia el Alzheimer, sobre todo si se suman a la pérdida de memoria episódica. Pero la propia revisión subraya que no está demostrado de forma concluyente: en un estudio que siguió a 40 personas durante dos años, lo que predijo el Alzheimer fue el rendimiento en memoria episódica, no el de memoria de trabajo.

Cuando la enfermedad ya está establecida, el hallazgo clásico procede de Baddeley y su equipo. En un estudio longitudinal, las personas con Alzheimer fueron especialmente torpes en las tareas dobles, es decir, hacer dos cosas a la vez, y con el paso de los meses ese rendimiento fue empeorando mientras se mantenían las tareas sencillas por separado. Los autores lo relacionan con el ejecutivo central. Otro estudio recogido en la revisión de Kirova observó que las personas con Alzheimer inicial obtenían menos puntos que las mayores sanas en una tarea en la que había que memorizar las palabras de más valor, lo que apunta a un fallo de la atención selectiva.

Por qué importa en la vida diaria

Usamos la memoria de trabajo para seguir una receta paso a paso, entender indicaciones largas o mantener el hilo de una conversación con varias personas, así que cuando falla se nota en esas tareas. El NIA incluye no poder seguir recetas o instrucciones entre las señales que justifican una consulta, junto con repetir las mismas preguntas, perderse en lugares conocidos o confundirse con el tiempo y los lugares.

Cómo se evalúa

La memoria de trabajo se explora con tareas breves de atención y manipulación mental. La batería neuropsicológica de los centros de Alzheimer de EE. UU. (versión 3) incluye, por ejemplo, la repetición de series de números hacia delante, que mide la atención inmediata, y hacia atrás, que sus autores describen como una medida de memoria de trabajo. Tareas de este tipo se describen en la página de test de memoria, y el MoCA dedica un bloque a la atención, la concentración y la memoria de trabajo.

Dos precauciones: estas pruebas no sirven para diagnosticar por sí solas, y el rendimiento varía con la edad y con los estudios (la propia batería publica sus resultados por grupos de edad y de nivel educativo). Por eso no conviene improvisarlas en casa ni interpretar un mal día como un problema de memoria.

¿Se puede entrenar la memoria de trabajo?

Se puede mejorar la tarea que se practica. La duda está en si ese avance llega más lejos. Los investigadores distinguen entre transferencia cercana (mejorar en tareas parecidas a las entrenadas) y transferencia lejana (mejorar en otras capacidades, como la lectura, la inteligencia o la vida cotidiana).

Revisiones sobre el entrenamiento de la memoria de trabajo
RevisiónQué encontró
Melby-Lervåg y Hulme, 2013 (23 estudios, niños y adultos)Mejoras de corta duración en memoria de trabajo. En la memoria verbal no se mantenían en el seguimiento y no se vio una generalización convincente a otras capacidades
Melby-Lervåg y colaboradores, 2016 (87 publicaciones, 145 comparaciones)Mejoras fiables en tareas de memoria de trabajo verbal y visoespacial justo después del entrenamiento, pero ninguna prueba convincente en transferencia lejana (inteligencia, lectura, aritmética) frente a un grupo de control activo. Los autores cuestionan la utilidad práctica de los programas informatizados
Teixeira-Santos y colaboradores, 2019 (27 experimentos, 1.130 mayores sanos)Ganancias pequeñas pero duraderas en tareas de memoria de trabajo y un efecto muy pequeño, con significación marginal, en razonamiento. Dependían del tipo de tarea, la duración y las horas de entrenamiento
Revisión Cochrane de 2020 (8 ensayos, 1.183 mayores sanos, entrenamiento informatizado de 12 semanas o más)Evidencia de certeza baja o muy baja. Frente a un grupo de control activo, poca o ninguna diferencia en memoria de trabajo (3 estudios, 392 personas); frente a no hacer nada, ningún efecto claro (1 estudio, 60 personas). Mejoras pequeñas de incierta importancia clínica en cognición global y memoria episódica
Hill y colaboradores, 2017 (entrenamiento cognitivo informatizado)En el deterioro cognitivo leve (17 ensayos), efecto moderado sobre la cognición (g = 0,35), con efectos pequeños a moderados en memoria de trabajo, atención y aprendizaje. En la demencia, la evidencia era débil

Cómo leerlo:

  • Entrenar mejora lo que se entrena. Es posible mejorar en el ejercicio concreto, pero hay poca evidencia de que mejore la memoria en la vida cotidiana.
  • Los resultados parecen algo mejores en el deterioro cognitivo leve que en personas sanas o con demencia, pero son comparaciones entre revisiones distintas, con ensayos pequeños y variados. Hace falta más investigación sobre los efectos a largo plazo.
  • Estas revisiones no demuestran que entrenar prevenga el Alzheimer. Esa pregunta, y qué ejercicios tienen más sentido, la tratamos en ejercicios de memoria.
  • Otros hábitos tienen apoyo. Una revisión de 2018 en mayores de 50 años (39 estudios) encontró que el ejercicio físico se asociaba a mejor función cognitiva en general (0,29 desviaciones estándar), con independencia del dominio evaluado y del estado cognitivo de las personas.

Consejos para sacarle partido en el día a día

Estas estrategias no «entrenan» la memoria de trabajo: te ayudan a no sobrecargarla.

  • Reduce las distracciones y las interrupciones. Si estás retomando una conversación o una tarea, pide un momento de calma, apaga la televisión o aparta el móvil mientras haces cuentas o sigues indicaciones. Las personas mayores son más sensibles a ambas.
  • Haz una cosa cada vez. Como la capacidad es limitada, atender a varias tareas a la vez te deja menos margen para retener lo que necesitas.
  • Descarga la memoria en el papel. El NIA recomienda planificar tareas, hacer listas y usar calendarios o notas, y tener un sitio fijo para llaves, gafas y cartera. Apuntar un número o una indicación en cuanto la recibes libera la mente.
  • Agrupa los datos. Divide números largos en bloques, o agrupa por categorías, como en cómo memorizar rápido.
  • Duerme lo suficiente. Según una revisión de Alhola y Polo-Kantola, la privación total de sueño afecta sobre todo a la atención y a la memoria de trabajo, y la privación parcial afecta a la atención. El NIA aconseja, en general, entre siete y ocho horas por noche. Más en sueño y memoria.
  • Maneja el estrés. Un metaanálisis de 2016 concluyó que el estrés agudo empeora la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. El NIA recoge que el estrés y las emociones negativas pueden hacer sentirse confundido y olvidadizo, y que estos problemas suelen pasar cuando mejora la situación.
  • Muévete. Como vimos, el ejercicio físico se asocia a mejor función cognitiva en mayores de 50 años, aunque esos resultados no son específicos de la memoria de trabajo.

Cuándo consultar al médico

Consulta con tu médico si los despistes son un cambio claro respecto a cómo eras, si empeoran, si te cuesta seguir recetas o instrucciones que antes manejabas, si te pierdes en sitios conocidos o repites las mismas preguntas, o si a tu familia le preocupa. No hace falta que tengas un diagnóstico para pedir una valoración, y algunas causas tienen tratamiento. Tienes más pautas en cuándo consultar al médico.

Llama al 112 si la confusión o la desorientación aparecen de repente y de forma distinta a lo habitual, sobre todo si se acompañan de dolor de cabeza intenso, dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, fiebre o convulsiones.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la memoria de trabajo?

Es el sistema que mantiene activa, durante unos segundos, la información que necesitas para lo que estás haciendo y te permite manejarla. Lo usas cuando haces una cuenta mental, sigues una conversación o retienes unas indicaciones mientras las aplicas. Tiene poca capacidad y depende mucho de la atención.

¿En qué se diferencia de la memoria a corto plazo?

La memoria a corto plazo guarda poca información durante poco tiempo; la memoria de trabajo, además, la manipula: la ordena, la calcula o la combina con lo que ya sabes. Repetir un número de teléfono es sobre todo memoria a corto plazo, y decirlo al revés exige memoria de trabajo. En el habla cotidiana se usan casi como sinónimos, y los investigadores no están de acuerdo del todo en cómo separarlas.

¿Cuántas cosas puede retener la memoria de trabajo?

Miller propuso en 1956 unos siete elementos, pero él mismo lo presentó como una cifra aproximada. En 2001 Cowan revisó los datos y concluyó que, cuando no se pueden agrupar los elementos, el límite ronda los cuatro bloques (entre tres y cinco). Lo que cuenta es el número de bloques, no de datos sueltos, y por eso agrupar las cifras de un teléfono ayuda.

¿Se puede entrenar la memoria de trabajo?

Se mejora en las tareas que se practican, pero no hay pruebas sólidas de que ese avance se traslade a otras capacidades ni a la vida diaria. Un metaanálisis de 2016 con 87 publicaciones no encontró mejoras fiables en la llamada transferencia lejana, como la inteligencia o la lectura, y una revisión Cochrane de 2020 con adultos mayores sanos tampoco pudo confirmar un beneficio claro sobre la memoria de trabajo. Los efectos en el deterioro cognitivo leve son algo mejores, pero con evidencia limitada.

¿La memoria de trabajo falla en el Alzheimer?

Sí, y puede alterarse ya en el deterioro cognitivo leve, más de lo que ocurre con el envejecimiento normal. En el Alzheimer inicial suelen costar sobre todo las tareas que exigen atender a dos cosas a la vez o manejar información mentalmente. Pero un fallo de memoria de trabajo no basta para diagnosticar nada: dormir poco o el estrés también la empeoran, y el NIA recoge otras causas tratables de problemas de memoria, como la depresión, la ansiedad o algunos medicamentos.

¿Cómo se evalúa la memoria de trabajo?

Los profesionales usan tareas breves de atención y manipulación mental, como repetir series de números en el mismo orden y en orden inverso, que forman parte de muchas baterías neuropsicológicas. Test de cribado como el MoCA incluyen también un bloque de atención, concentración y memoria de trabajo. El resultado se interpreta junto con tu edad, tus estudios y el resto de la evaluación, así que lo adecuado es que lo haga un profesional.

Fuentes

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