Olvidos en el embarazo: qué hay de cierto en el «cerebro de embarazada»
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En resumen
- Los olvidos en el embarazo no son imaginados: un metaanálisis de 2018 con 20 estudios encontró que las embarazadas rinden algo peor que las mujeres no embarazadas en las pruebas de memoria, atención y organización, sobre todo en el tercer trimestre. Las diferencias son de tamaño moderado y no se sabe cuánto afectan al día a día.
- El cerebro cambia durante el embarazo: un estudio de Barcelona de 2017 vio una reducción del volumen de sustancia gris en zonas relacionadas con la cognición social, que duraba al menos dos años y se relacionaba con el apego al bebé. Los investigadores lo interpretan como una adaptación a la maternidad, no como un daño.
- Dormir mal, el cansancio y las preocupaciones influyen mucho: casi la mitad de las embarazadas duerme mal según un metaanálisis de 2018, y el sueño empeora en el tercer trimestre.
- Las ayudas externas (listas, alarmas, agenda) funcionan bien. Consulta si los olvidos van con tristeza persistente, ansiedad intensa o pérdida de interés, que pueden ser signos de depresión perinatal, sobre todo tras el parto.
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Dejar las llaves en la nevera, entrar en una habitación y no saber a qué ibas, olvidar una cita que tenías apuntada. Muchas mujeres notan más despistes durante el embarazo y lo llaman, medio en broma, «cerebro de embarazada». No es una invención: los estudios encuentran diferencias pequeñas en la memoria y la atención, sobre todo al final del embarazo, y el cerebro cambia de forma medible; pero esos cambios parecen una adaptación a la maternidad, no un daño, y el sueño y el cansancio explican buena parte de los despistes. Te contamos qué dicen las investigaciones, qué puedes hacer y cuándo conviene consultar. No sustituye el consejo de tu matrona o tu médico.
¿De verdad se pierde memoria en el embarazo?
Durante años, la idea se basó sobre todo en lo que contaban las propias mujeres. Para saber si había algo medible, los investigadores compararon a embarazadas con mujeres no embarazadas en pruebas de memoria y atención.
El análisis más completo es un metaanálisis de 2018 publicado en el Medical Journal of Australia, que reunió 20 estudios con 709 embarazadas y 521 mujeres no embarazadas. Encontró que:
- El rendimiento general era algo peor en las embarazadas, con una diferencia de tamaño moderado.
- Al comparar con otras mujeres, las diferencias solo eran significativas en el tercer trimestre, en el rendimiento general, la memoria y las funciones ejecutivas (las que sirven para planificar, organizarse y cambiar de tarea). En el primer y segundo trimestre no lo eran.
- Siguiendo a las mismas mujeres, el descenso aparecía sobre todo entre el primer y el segundo trimestre, y no seguía bajando entre el segundo y el tercero.
- Los autores concluyen que falta saber cuánto afectan estas diferencias a la vida diaria y a la calidad de vida.
Un metaanálisis anterior, de 2007, con 14 estudios, ya había apuntado en la misma dirección con un matiz importante: las embarazadas rendían peor en algunas pruebas de memoria, pero no en todas. Las más afectadas eran las que exigen más control de la atención, como mantener varias cosas en mente (la memoria de trabajo) u organizarse.
Eso encaja con lo que muchas mujeres describen: no olvidan quiénes son ni lo que vivieron, sino los pequeños encargos del día. Un estudio de 2008 lo comprobó con la memoria prospectiva, la de acordarse de hacer algo en el momento previsto: 20 embarazadas en el tercer trimestre no rindieron peor en una prueba de laboratorio, pero sí en una tarea de su vida real durante una semana, que consistía en registrar la hora en momentos acordados.
| Estudio | Qué encontró |
|---|---|
| Metaanálisis de Henry y Rendell, 2007 (14 estudios) | Peor rendimiento en algunas pruebas de memoria, sobre todo las que exigen control de la atención; las mismas dificultades en madres recientes |
| Rendell y Henry, 2008 (20 embarazadas en el tercer trimestre) | Más fallos para acordarse de hacer cosas en la vida diaria, aunque no en el laboratorio |
| Metaanálisis de Davies, 2018 (20 estudios, 1.230 mujeres) | Rendimiento algo peor en memoria y funciones ejecutivas, sobre todo en el tercer trimestre; el descenso se inicia entre el primer y el segundo trimestre |
Cómo cambia el cerebro durante el embarazo
El estudio que más llamó la atención se hizo en Barcelona. Un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona, con Elseline Hoekzema como primera autora, hizo resonancias magnéticas a mujeres antes y después de su primer embarazo, y también a sus parejas y a mujeres sin hijos. Lo publicó en Nature Neuroscience en 2017:
- El embarazo produjo una reducción del volumen de sustancia gris, sobre todo en zonas relacionadas con la cognición social, la capacidad de entender lo que sienten y necesitan los demás.
- Los cambios eran tan consistentes que permitían saber, solo con las imágenes, qué mujeres habían estado embarazadas entre una resonancia y otra. No aparecieron en los padres.
- Las zonas que cambiaban coincidían en buena parte con las que se activaban al ver a su propio bebé, y los cambios predecían el apego de la madre en el posparto.
- Los cambios duraban al menos dos años después del parto.
Los autores lo interpretan como un proceso de adaptación a la maternidad. Que se reduzca el volumen de sustancia gris no equivale a perder capacidades: puede reflejar que el cerebro se especializa. Un seguimiento del mismo grupo, publicado en 2021 por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón de Madrid, encontró que la mayoría de esos cambios seguían presentes seis años después del parto, aunque solo pudo volver a estudiar a 7 madres y 5 mujeres sin hijos.
Un estudio de 2024 siguió con resonancias repetidas a una sola mujer desde antes de concebir hasta dos años después del parto. Vio descensos de la sustancia gris y del grosor de la corteza en casi todo el cerebro, junto a mejoras en la organización de la sustancia blanca, las conexiones entre zonas.
Estos estudios describen cambios en la estructura del cerebro. No demuestran que esos cambios sean la causa de los olvidos, y los metaanálisis de memoria tampoco lo explican. Lo más probable es que intervengan varios factores a la vez.
El sueño, el cansancio y la cabeza llena
Dormir bien es clave para fijar los recuerdos y para mantener la atención durante el día (lo explicamos en sueño y memoria). Y en el embarazo, dormir bien cuesta. Un metaanálisis de 2018 con 24 estudios y más de 11.000 mujeres encontró que el 45,7 % de las embarazadas dormía mal, y que la calidad del sueño empeoraba del segundo al tercer trimestre, justo cuando más se notan los olvidos.
A eso se suman el cansancio, las náuseas, las visitas médicas, la preparación de la llegada del bebé, el trabajo y las preocupaciones. Cuando la cabeza está llena de asuntos pendientes, cuesta más atender a cada uno, y lo que no se atiende bien no se graba bien. Esa sensación de lentitud y despiste es parecida a lo que muchas personas llaman niebla mental.
Después del parto
El metaanálisis de 2007 encontró en las madres recientes las mismas dificultades de memoria que durante el embarazo. Tras el parto se añaden las noches fragmentadas y la atención constante que necesita el bebé. Si das el pecho, también te puede interesar pérdida de memoria durante la lactancia.
Hay algo que conviene vigilar: la depresión perinatal. Según el NIMH (Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU.), incluye la depresión durante el embarazo y tras el parto, y la mayoría de los episodios empiezan entre cuatro y ocho semanas después del nacimiento. Entre sus síntomas está precisamente la dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones, de modo que los olvidos pueden ser una de sus primeras manifestaciones.
No hay que confundirla con la tristeza posparto («baby blues»): según MedlinePlus, la ansiedad, la irritación, el llanto y la inquietud son comunes en las dos primeras semanas tras el parto y casi siempre desaparecen solos. Si esos sentimientos son muy intensos o duran más de dos semanas, pueden ser una depresión posparto, que no suele mejorar sin tratamiento.
MedlinePlus señala que tienen más riesgo las mujeres con depresión, ansiedad o trastorno bipolar previos, con poco apoyo, con problemas económicos o de pareja, o que vivieron un hecho estresante en el embarazo o el parto. La depresión perinatal no es culpa de la madre y tiene tratamiento: psicoterapia, medicamentos o ambos. Más sobre cómo afecta la depresión a la memoria en pérdida de memoria por depresión.
Qué puedes hacer
- Saca la memoria fuera de la cabeza. Listas, la agenda o el calendario del móvil, alarmas para las citas y la medicación, y un sitio fijo para las llaves, la cartera y los papeles médicos.
- Una cosa cada vez. Cuando hagas algo importante, como cerrar la puerta o tomar una pastilla, intenta no hacerlo mientras piensas en otra cosa.
- Descansa siempre que puedas y, después del parto, duerme cuando duerma el bebé si es posible, como aconseja MedlinePlus.
- Pide y acepta ayuda con las tareas de casa y del bebé, y no intentes hacerlo todo ni hacerlo perfecto.
- Habla de cómo te sientes con tu pareja, tu familia o tu matrona. Los grupos de madres pueden ayudar.
- No tomes suplementos para la memoria por tu cuenta. Consulta antes cualquier producto con tu médico, tu matrona o tu farmacéutico.
Cuándo consultar
Coméntalo con tu matrona o tu médico de familia si:
- Durante al menos dos semanas estás triste, vacía o ansiosa la mayor parte del día, has perdido el interés por casi todo o te sientes culpable o inútil.
- La tristeza posparto no desaparece después de dos semanas o empeora.
- Te cuesta hacer las tareas de casa o del trabajo, o cuidar de ti o del bebé.
- Los olvidos son muy intensos, empiezan de golpe o se acompañan de confusión, dolor de cabeza fuerte u otros síntomas nuevos.
Si tienes pensamientos de hacerte daño, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas.
Llama al 112 si tienes pensamientos de hacerte daño a ti o al bebé y sientes que puedes llevarlos a cabo, o si tú o alguien cercano nota tras el parto confusión, ideas extrañas que no se corresponden con la realidad, ver u oír cosas que no están o una euforia desbordada: el NIMH considera la psicosis posparto una emergencia que requiere hospitalización. Llama también si una embarazada tiene una convulsión, como indica MedlinePlus.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener olvidos en el embarazo?
Sí, es frecuente y tiene base científica. Un metaanálisis de 2018 con 20 estudios encontró que las embarazadas rinden algo peor que las mujeres no embarazadas en pruebas de memoria y de funciones ejecutivas (planificar, organizarse, cambiar de tarea), sobre todo en el tercer trimestre. Las diferencias son de tamaño moderado, y los autores reconocen que falta saber cuánto afectan a la vida diaria.
¿Existe el «cerebro de embarazada»?
Hay dos realidades detrás de la expresión. Por un lado, pequeñas diferencias en las pruebas de memoria y atención. Por otro, cambios en la estructura del cerebro: un estudio de Barcelona de 2017 vio que el embarazo reduce el volumen de sustancia gris en zonas relacionadas con la cognición social, cambios que se relacionaron con el apego al bebé. Los investigadores lo interpretan como una adaptación a la maternidad, no como un daño.
¿En qué trimestre hay más olvidos?
En el metaanálisis de 2018, las diferencias frente a las mujeres no embarazadas solo fueron significativas en el tercer trimestre. Los estudios que siguieron a las mismas mujeres vieron que el descenso se produce sobre todo entre el primer y el segundo trimestre. En el tercer trimestre también empeora el sueño, lo que puede sumar.
¿Los olvidos del embarazo desaparecen después del parto?
Un metaanálisis de 2007 encontró en las madres recientes las mismas dificultades de memoria que en el embarazo, sobre todo en tareas que exigen organizarse y controlar la atención. Después del parto se suman las noches sin dormir y el cuidado continuo del bebé. Los cambios del cerebro persisten al menos dos años, pero eso no significa que la memoria siga peor: no hay datos que lo demuestren.
¿Cuándo debo preocuparme por los olvidos en el embarazo o el posparto?
Consulta con tu matrona o tu médico si los olvidos van acompañados de tristeza, vacío o ansiedad la mayor parte del día durante al menos dos semanas, de pérdida de interés por todo, de culpa o de sentirte incapaz de cuidar del bebé: pueden ser signos de depresión perinatal, que tiene tratamiento. También si los olvidos son intensos o aparecen de forma brusca. Si tienes pensamientos de hacerte daño, pide ayuda de inmediato.
¿Qué puedo hacer para tener menos olvidos durante el embarazo?
Apóyate en ayudas externas: listas, la agenda o el calendario del móvil, alarmas y un sitio fijo para las llaves o los papeles importantes. Descansa todo lo que puedas, reparte tareas y no intentes hacerlo todo a la vez. No tomes suplementos para la memoria por tu cuenta: consulta antes cualquier producto con tu médico o tu farmacéutico.
Fuentes
- Cognitive impairment during pregnancy: a meta-analysis. Medical Journal of Australia. Davies y colaboradores, 2018. En inglés. 20 estudios con 709 embarazadas y 521 mujeres no embarazadas. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29320671/
- A review of the impact of pregnancy on memory function. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology. Henry y Rendell, 2007. En inglés. Metaanálisis de 14 estudios en embarazadas y madres recientes. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18030631/
- Prospective-memory functioning is affected during pregnancy and postpartum. Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology. Rendell y Henry, 2008. En inglés. 20 embarazadas en el tercer trimestre y 20 mujeres no embarazadas. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18608680/
- Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain structure. Nature Neuroscience. Hoekzema y colaboradores (Universitat Autònoma de Barcelona), 2017. En inglés. Resonancias antes y después del primer embarazo. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27991897/
- Do pregnancy-induced brain changes reverse? The brain of a mother six years after parturition. Brain Sciences. Martínez-García y colaboradores (Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, Madrid), 2021. En inglés. 25 madres primerizas y 22 mujeres sin hijos; seguimiento a seis años en un grupo pequeño. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33525512/
- Neuroanatomical changes observed over the course of a human pregnancy. Nature Neuroscience. Pritschet y colaboradores, 2024. En inglés. Una mujer estudiada desde antes de la concepción hasta dos años después del parto. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39284962/
- Sleep quality during pregnancy: a meta-analysis. Sleep Medicine Reviews. Sedov y colaboradores, 2018. En inglés. 24 estudios con 11.002 participantes. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28866020/
- Depresión posparto. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Factores de riesgo, síntomas, tratamiento y cuándo consultar. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007215.htm
- Depresión perinatal. Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH), EE. UU. Consultada en octubre de 2026. Diferencia con la tristeza posparto, síntomas, psicosis posparto y tratamiento. https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion-perinatal
- 024. Línea de atención a la conducta suicida. Ministerio de Sanidad. Consultada en octubre de 2026. Servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas. https://www.sanidad.gob.es/linea024/
- Convulsiones. MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Última revisión el 16 de abril de 2025. Cuándo llamar a emergencias. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003200.htm