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Curva del olvido de Ebbinghaus: qué es y cómo frenarla al estudiar

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En resumen

  • La curva del olvido describe cómo se pierde lo aprendido con el paso del tiempo: muy deprisa al principio y cada vez más despacio. La midió Hermann Ebbinghaus en sí mismo, con listas de sílabas sin sentido, y la publicó en 1885.
  • Ebbinghaus no midió cuánto recordaba, sino cuánto tiempo se ahorraba al volver a aprender la lista. Tras un día se ahorraba alrededor de un tercio del esfuerzo inicial, y tras un mes, una quinta parte. Por eso las cifras del tipo «olvidamos el 70 % en un día» no salen de su experimento.
  • Una réplica de 2015 en la Universidad de Ámsterdam obtuvo una curva muy parecida, con una peculiaridad: un pequeño repunte a las 24 horas, que los autores relacionan con el efecto del sueño.
  • Las dos estrategias con más pruebas para frenar el olvido son repasar en sesiones separadas en el tiempo y ponerte a prueba recordando sin mirar. Releer y subrayar ayudan poco.
  • Olvidar lo que no repasas es normal. Si los olvidos son nuevos, afectan a tu vida diaria o te preocupan, consulta a tu médico.
En esta página
  1. Qué es la curva del olvido
  2. El experimento de Ebbinghaus (1885)
  3. Lo que se suele contar mal
  4. La réplica de 2015: la curva se sostiene
  5. Cómo frenar la curva del olvido
  6. Cómo aplicarlo a tu estudio
  7. Cuándo los olvidos son motivo de consulta
  8. Preguntas frecuentes

Estudias un tema, lo entiendes y al día siguiente buena parte se ha esfumado. No es un fallo tuyo: es como funciona la memoria, y fue uno de los primeros fenómenos que la psicología midió. La curva del olvido muestra que lo aprendido se pierde muy deprisa al principio y cada vez más despacio después, y que cada repaso la hace más plana. Repasar en sesiones separadas y ponerte a prueba sin mirar son las dos formas con más pruebas de frenarla. Te contamos qué hizo Ebbinghaus, qué confirmó una réplica moderna, qué se suele contar mal y cómo aplicarlo a tu estudio.

Qué es la curva del olvido

La curva del olvido es una gráfica que relaciona el tiempo que pasa desde que aprendes algo con lo que conservas de ello. Tiene una forma muy reconocible: cae en picado durante las primeras horas y luego se va aplanando, de modo que, pasados unos días, se pierde ya muy poco más.

La describió el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus en su libro Sobre la memoria (1885), el primer estudio experimental sistemático de cómo recordamos y olvidamos.

El experimento de Ebbinghaus (1885)

Ebbinghaus fue su propio y único sujeto. Para que sus conocimientos previos no influyeran, se inventó sílabas sin sentido de tres letras (consonante, vocal, consonante) y las agrupó en series de 13. Según cuenta en el capítulo 7 de su libro, entre 1879 y 1880 hizo 163 pruebas dobles: aprendía ocho series hasta poder recitarlas dos veces sin error y luego las volvía a aprender, hasta el mismo punto, al cabo de un tiempo fijo: unos 20 minutos, 1 hora, 9 horas, 1, 2, 6 o 31 días.

La clave está en lo que medía. No contaba cuántas sílabas recordaba, sino el ahorro: cuánto menos tiempo le costaba volver a aprender la serie en comparación con la primera vez. Si la primera vez tardaba 1.000 segundos y la segunda 600, había ahorrado un 40 %. Ese ahorro era su medida de lo que quedaba en la memoria.

Esto es lo que encontró, según su propia descripción:

Ahorro al volver a aprender las series según el tiempo transcurrido (Ebbinghaus, 1885)
Tiempo desde el aprendizajeAhorro aproximado
Unos 20 minutos58 %
1 horaAlrededor de la mitad: tenía que invertir de nuevo la mitad del trabajo inicial
8-9 horasAlrededor de un tercio: tenía que recuperar dos tercios del esfuerzo inicial
1 díaAlrededor de un tercio
6 díasAlrededor de una cuarta parte
1 mesUna quinta parte

Ebbinghaus concluyó que el olvido es muy rápido al principio y muy lento al final, y que incluso un mes después quedaba un efecto medible del primer aprendizaje. Lo resumió en una fórmula matemática basada en el logaritmo del tiempo.

Lo que se suele contar mal

Circulan muchas versiones de la curva con cifras como «olvidamos el 50 % en una hora y el 70 % en un día». Conviene matizarlas:

  • Ebbinghaus no midió el porcentaje recordado, sino el tiempo ahorrado al reaprender. Un ahorro del 33 % no significa que se recuerde un 33 % de la información. La réplica de 2015 lo explica bien: con este método, alguien que olvidara todo pero lo reaprendiera muy rápido parecería no olvidar nada, y cuando los autores midieron también el número de sílabas recordadas, las curvas eran mucho menos pronunciadas que las de ahorro.
  • Usó sílabas sin sentido, a propósito. Lo que estudias normalmente tiene significado, se conecta con lo que ya sabes y se olvida de otra manera. La forma de la curva es un buen punto de partida, pero las cifras exactas no se pueden trasladar a un temario.
  • Era una sola persona. Ebbinghaus tenía 29 años cuando hizo los experimentos y era un único sujeto. Por eso tiene tanto valor que se haya replicado.

La réplica de 2015: la curva se sostiene

En 2015, Jaap Murre y Joeri Dros, de la Universidad de Ámsterdam, repitieron el experimento con el método de Ebbinghaus lo más fielmente posible. Dros, de 22 años, fue el único sujeto: dedicó unas 70 horas a aprender listas de sílabas sin sentido y a reaprenderlas a los 20 minutos, 1 hora, 9 horas, 1 día, 2 días o 31 días.

Los resultados, publicados en la revista PLOS ONE, fueron muy parecidos a los originales y a los de una réplica alemana anterior con dos personas. Hubo dos diferencias interesantes:

  • Un repunte a las 24 horas. La curva no es del todo suave: el ahorro a un día era algo mayor de lo esperado. Los autores lo relacionan con el sueño, y recuerdan que hay pruebas sólidas de que dormir después de aprender ayuda a consolidar lo aprendido, sobre todo la primera noche. Ebbinghaus también notó ese dato raro a las 24 horas. Lo explicamos en sueño y memoria.
  • Más olvido al mes. A los 31 días, Dros conservaba menos que Ebbinghaus. Los autores sugieren que pudo influir la interferencia de todas las listas que aprendió entre medias, aunque no pueden comprobarlo.

Cómo frenar la curva del olvido

El propio Ebbinghaus dio la primera pista. En el capítulo 8 de su libro cuenta que 38 repeticiones repartidas en tres días le dieron el mismo resultado que 68 repeticiones seguidas el día anterior. Concluyó que distribuir las repeticiones en el tiempo es claramente más ventajoso que concentrarlas. Más de un siglo después, dos estrategias acumulan la mayoría de las pruebas.

Repaso espaciado

Consiste en repartir el estudio de un mismo contenido en varias sesiones separadas, en lugar de concentrarlo en una. Un metaanálisis de 2006 reunió 317 experimentos y confirmó que espaciar mejora el recuerdo, y que cuanto más tiempo necesites recordar algo, más conviene separar los repasos.

Un estudio de 2008 con más de 1.350 personas puso cifras a esa idea. El intervalo ideal entre el estudio y el repaso era de alrededor del 20-40 % del tiempo hasta el examen si faltaba una semana, y bajaba al 5-10 % si faltaba un año. En la práctica, para un examen dentro de una semana, repasar entre uno y tres días después de estudiar; para algo que quieres recordar dentro de un año, entre unas dos semanas y media y cinco semanas después. Son resultados con datos sueltos aprendidos en laboratorio: sirven de orientación, no de calendario exacto.

Ponerte a prueba (práctica de recuperación)

Intentar recordar algo sin mirar no solo comprueba lo que sabes: también lo refuerza. Es lo que se conoce como efecto de la prueba o práctica de recuperación.

  • En un experimento de 2006, unos estudiantes releían un texto y otros se hacían pruebas de recuerdo. A los 5 minutos recordaban más los que habían releído, pero a los 2 días y a la semana recordaban mucho más los que se habían puesto a prueba. Releer, eso sí, les daba más confianza en que lo sabían.
  • En otro de 2008, con vocabulario en otro idioma, seguir estudiando una palabra que ya se sabía no mejoró el recuerdo posterior, pero seguir poniéndose a prueba con ella tuvo un efecto grande. Los estudiantes no sabían predecir qué les funcionaba.
  • Un metaanálisis de 2014 encontró que el beneficio es mayor cuando hay que recordar la respuesta que cuando solo hay que reconocerla entre varias opciones.

Una gran revisión de 2013 sobre diez técnicas de estudio dio la calificación más alta, de utilidad alta, precisamente a estas dos: ponerse a prueba y repartir el estudio. En cambio, releer y subrayar recibieron una valoración baja, porque no mejoran de forma constante el rendimiento. Las reglas mnemotécnicas con palabras clave también quedaron en utilidad baja para estudiar temarios, porque solo funcionan con cierto tipo de material y a corto plazo; pueden servir para datos concretos, como explicamos en mnemotecnia.

Cómo aplicarlo a tu estudio

  • Estudia el tema y repásalo pronto, antes de que la curva caiga del todo, y luego cada vez más espaciado.
  • Repasa recordando, no releyendo. Cierra los apuntes, intenta explicar o escribir lo que sabes y después comprueba y corrige.
  • Prefiere preguntas abiertas a las de elegir entre opciones.
  • Mezcla repasos de temas antiguos con el estudio de temas nuevos, para que ninguno se quede sin repasar demasiado tiempo.
  • Duerme bien, sobre todo la noche después de estudiar.
  • Desconfía de la sensación de «ya me lo sé» después de releer: los estudios muestran que engaña.

Tienes un ejemplo de calendario de repaso y más técnicas en cómo memorizar rápido.

Material que puede ayudarte

No necesitas comprar nada: un folio doblado o una aplicación gratuita de tarjetas sirven igual. Si prefieres el papel:

  • Tarjetas de estudio en blanco: para escribir una pregunta en una cara y la respuesta en la otra y practicar el recuerdo sin mirar. Conviene que sean de cartulina gruesa para que no se transparente la respuesta, de un tamaño que quepa en el bolsillo y, si son muchas, con anilla o caja para ordenarlas por temas o separar las que ya dominas de las que fallas.Ver en Amazon
  • Agenda o planificador de estudio: para anotar qué tema toca repasar cada día y no dejar ninguno demasiado tiempo. Busca una con vista semanal y espacio por días; sin fechas impresas, si no vas a empezar en enero.Ver en Amazon

Cuándo los olvidos son motivo de consulta

Olvidar lo que no repasas es normal, a cualquier edad. Según el NIA (Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU.), olvidar algo de vez en cuando es normal, y con los años puede costar más aprender cosas nuevas; lo que no es normal son los problemas de memoria que interfieren con la vida diaria, como perderse en sitios conocidos. Consulta con tu médico si los olvidos son nuevos y no propios de ti, si empeoran o si afectan a tu trabajo, tus estudios o tu día a día. Tienes pautas en olvidos normales o demencia.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la curva del olvido?

Es una gráfica que muestra cómo se pierde lo aprendido con el paso del tiempo si no se repasa. La obtuvo el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus, que se estudió a sí mismo con listas de sílabas sin sentido y la publicó en 1885. Su forma es característica: la pérdida es rápida en las primeras horas y luego se vuelve cada vez más lenta.

¿Cuánto olvidamos en 24 horas según Ebbinghaus?

Depende de cómo se mida. Ebbinghaus midió el ahorro: cuánto menos tiempo le costaba volver a aprender una lista. Tras 24 horas se ahorraba alrededor de un tercio del trabajo inicial; tras 6 días, una cuarta parte, y tras un mes, una quinta parte. Eso no equivale a decir que se recuerda un tercio, y las cifras que circulan del tipo «olvidamos el 70 % en un día» no salen directamente de su experimento. Además, usó sílabas sin sentido, no material con significado.

¿Se ha comprobado la curva del olvido?

Sí. En 2015, dos investigadores de la Universidad de Ámsterdam repitieron el experimento con el mismo método: una persona dedicó 70 horas a aprender y reaprender listas. La curva fue muy parecida a la de Ebbinghaus, con un pequeño repunte a las 24 horas que los autores relacionan con el sueño.

¿Cómo se combate la curva del olvido?

Las dos técnicas con más pruebas son repartir el estudio en sesiones separadas en el tiempo (repaso espaciado) y ponerte a prueba recordando sin mirar (práctica de recuperación), por ejemplo con tarjetas de pregunta y respuesta o preguntas de examen. Una revisión de 2013 las calificó de utilidad alta. Releer y subrayar, en cambio, obtuvieron una valoración baja.

¿Cada cuánto hay que repasar?

Depende de cuánto tiempo necesites recordarlo. Un estudio de 2008 con más de 1.350 personas encontró que el intervalo ideal entre el estudio y el repaso era de un 20-40 % del tiempo hasta el examen si faltaba una semana, y de un 5-10 % si faltaba un año. Por ejemplo, para un examen dentro de una semana, repasar entre uno y tres días después de estudiar; para recordarlo dentro de un año, entre unas dos semanas y media y cinco semanas después.

¿Es normal olvidar tan rápido lo que estudio?

Sí. Olvidar lo que no se repasa es como funciona la memoria, y la curva de Ebbinghaus lo muestra. Lo que conviene consultar con el médico es otra cosa: olvidos nuevos que no son propios de ti, que empeoran o que afectan a tu vida diaria, como perderte en sitios conocidos o repetir las mismas preguntas.

Fuentes

  1. Memory: a contribution to experimental psychology. Chapter 7: Retention and obliviscence as a function of the time. Hermann Ebbinghaus (1885), traducción de Ruger y Bussenius (1913). Classics in the History of Psychology, York University. En inglés. Método, intervalos de reaprendizaje y resultados del experimento de 1879-1880. https://psychclassics.yorku.ca/Ebbinghaus/memory7.htm
  2. Memory: a contribution to experimental psychology. Chapter 8: Retention as a function of repeated learning. Hermann Ebbinghaus (1885), traducción de Ruger y Bussenius (1913). Classics in the History of Psychology, York University. En inglés. Repeticiones repartidas en varios días frente a concentradas en uno. https://psychclassics.yorku.ca/Ebbinghaus/memory8.htm
  3. Replication and analysis of Ebbinghaus' forgetting curve. PLOS ONE. Murre y Dros (Universidad de Ámsterdam), 2015. En inglés. Texto completo: réplica con 70 horas de aprendizaje, repunte a las 24 horas y papel del sueño. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0120644
  4. Distributed practice in verbal recall tasks: a review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin. Cepeda y colaboradores, 2006. En inglés. Metaanálisis de 317 experimentos. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16719566/
  5. Spacing effects in learning: a temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science. Cepeda y colaboradores, 2008. En inglés. Más de 1.350 participantes y exámenes hasta un año después. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19076480/
  6. Test-enhanced learning: taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science. Roediger y Karpicke, 2006. En inglés. Estudiantes que releían o se ponían a prueba con textos. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16507066/
  7. The critical importance of retrieval for learning. Science. Karpicke y Roediger, 2008. En inglés. Aprendizaje de vocabulario en otro idioma. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18276894/
  8. The effect of testing versus restudy on retention: a meta-analytic review of the testing effect. Psychological Bulletin. Rowland, 2014. En inglés. Metaanálisis del efecto de ponerse a prueba. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25150680/
  9. Improving students' learning with effective learning techniques: promising directions from cognitive and educational psychology. Psychological Science in the Public Interest. Dunlosky y colaboradores, 2013. En inglés. Valoración de 10 técnicas de estudio. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26173288/
  10. Memoria, olvido y envejecimiento: ¿Qué es normal y qué no lo es? Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), EE. UU. Consultada en octubre de 2026. Olvidos normales y señales para consultar. https://www.nia.nih.gov/espanol/memoria/memoria-olvido-envejecimiento